“En 50 años nos habremos convertido en robots”

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ABC entrevista a Chris Dancy, el hombre más conectado del mundo. Multitud de sensores miden a diario su actividad física y cerebral, incluso cuando duerme.

 

Entrevistar a Chris Dancy o como le gusta que le llamen, “El hombre más conectado del mundo” da miedo. Miedo porque uno no sabe lo que los sensores pegados a su piel podrían llegar a transmitirle sobre quien escribe estas líneas y que, en apenas unos minutos, le acribilla a preguntas sin piedad alguna. Probablemente, cuando Dancy llegue a su hotel tras la jornada de hoy, conocerá con exactitud si las personas con las que ha mantenido contacto visual, y entre las que me encuentro, le caen mejor o peor, le ponen más o menos nervioso. Por el momento sonríe y contesta con amabilidad.

Chris Dancy, que bien podría ser el protagonista de un guión al más puro estilo Ridley Scott, lleva sus sensores como quien lleva un reloj de pulsera. Está más que orgulloso de aquello en lo que se ha convertido: un ser humano analizado hasta el extremo y cuyas constantes vitales, estado físico y mental son estudiados las 24 horas del día, pues incluso el colchón sobre el que duerme le ofrece datos sobre la calidad de su descanso. -“Dependiendo del día puedo llevar un mínimo de siete y un máximo de once dispositivos encima. Si estoy en un entorno desconocido o quiero captar una nueva situación, llevo más”-.

La aventura de este estadounidense afincado en Denver comenzó hace casi seis años, cuando su cuerpo y su mente eran bien diferentes. De hecho, Dancy llegó a adelgazar 45 kilos gracias a los datos que sus muchos dispositivos le enviaban sobre sus malos hábitos: sedentarismo, comida basura… Todo cambió cuando vio la información reflejada en la pantalla. -“He invertido más de 30,000 dólares en todo esto, pero el resultado no está nada mal”-.

— ¿Jamás desconecta?

“¿Para qué? Me gusta esto”, afirma. Dancy no solo lleva multitud de sensores pegados a su cuerpo, sino que los instala también en los espacios que habita. Cuando duerme, de hecho, se despoja de todos sus ‘aparatos’ y aun así sigue siendo analizado. -“Pongo varios detectores en las habitaciones y, aunque no llevé nada encima, puedo saber si por la noche me despertó un ruido o si la iluminación no era la correcta”-.

-¿Y de las personas? ¿También sabe cosas?

“Por su puesto. Puedo saber mucho sobre ti, mi postura, la tensión de mi piel y los latidos de mi corazón me dan infinidad de datos”.

Ya estamos en la “sociedad conectada”

Llegados a este punto nos preguntamos si realmente caminamos hacia la llamada “sociedad conectada” en la que esos sensores que ahora luce un extraño Dancy formarán parte de nuestra rutina. El hombre más conectado del mundo sonríe. La pregunta, para él, no tiene sentido pues “la humanidad está totalmente conectada y ni siquiera se ha dado cuenta de que ya estamos en ese punto”. -“El nuevo iPhone 6 -dice el norteamericano- incorpora la aplicación ‘Health’ y ya son muchos quienes miran sus datos con nerviosismo: ‘hoy he dormido mal’ ‘hoy no he caminado lo suficiente’, se dicen”-.

“Es cierto que mi caso es extremo, pero no por ello penséis que no estáis conectados a nada. Todos llevamos tarjeta de crédito y ‘smartphone’. ¿Qué pasará si lo pierdes? Te pondrás nervioso y sentirás terror, porque habrás perdido parte de tu conexión”. Las palabras de Dancy, al que no le falta razón en varios aspectos, dan pánico. Así se lo hago notar, pero este hombre ‘hiperconectado’ aclara que no debemos tener miedo alguno a lo que queda por llegar.

En 50 años seremos robots

Resulta inevitable no preguntar a Dancy sobre el futuro. Si ya estamos en la “sociedad conectada”, ¿hacia dónde caminamos entonces-“En cinco años todos utilizaremos la información que nos proporcione nuestro cuerpo y nuestro entorno a modo de GPS. Descargaremos aplicaciones para todo y lograremos aprender idiomas, perder peso… En 20 años, eso habrá pasado a la historia y parte de nuestro cuerpo será tecnológico: un brazo, un ojo… Seremos mitad humanos mitad robots. En 50 años, ya nos habremos convertido totalmente en robots”-.

Tras la impactante predicción, pregunto a Dancy si su transformación ha merecido la pena. ¿Ha afectado todo esto a su vida social? -“Ha sido un proceso doloroso, pues es difícil hablar con alguien y recibir ciertos datos, como si está triste o enfadado. De hecho -confiesa- no volvería a pasar por esto, pues he perdido muchos amigos. Ahora ya no me ocurre. Intento ignorar parte de los datos y quedarme con lo que la persona me transmite. Tú, por ejemplo, me transmites tranquilidad”-, dice al final de la entrevista. Prueba superada.

By Inma Zamora

 

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