“Soy Licenciado y Taxista”

¿Cuántos hemos tenido la oportunidad de encontrarnos en un taxi que es conducido por un licenciado egresado de alguna Universidad?, creo que más nos hemos visto envueltos en la discusión de que en el país no hay suficientes oportunidades laborales para los profesionistas.

Visto desde adentro, es difícil poner en perspectiva la realidad: existe carencia de desarrollo científico/tecnológico en el país impulsado por el sector público, existe una saturación irónica de profesionistas con baja demanda en el mercado laboral, y paradójicamente México ocupa el segundo lugar en el mundo entre los países que más dificultad tiene para conseguir personal calificado. (Fuente: Encuesta Mundial de Escasez de Talento-Inflación Salaria)

Veamos un poco los números: Derecho, Administración y Contador Público ocupan la preferencia de carreras, con el 29.3% del total de más de 8 mil 300 carreras (técnicas, terciarias y universitarias) que componen la oferta educativa en nuestro país, le siguen ingeniería Industrial, Medicina, Informática, Psicología, Sistemas Computacionales, Arquitectura, Ingeniería Electrónica y Ciencias de la Comunicación completando un 57.7% del total, esto es que sólo 10 profesiones componen la mitad de la mano de obra profesional calificada en nuestro país, no por la demanda estudiantil de hoy sino porque es exactamente la misma demanda de hace 20 años.

Ahora, en México, de acuerdo al estudio que comentaba al principio, el 82% de los empresarios tienen problemas para conseguir profesionistas, ninguno por supuesto para cubrir vacantes de Abogados, Administradores de Empresas ni Contadores. Este año, las empresas pagaron un 25% más que el año pasado para cubrir puestos compuestos por ese otro 40% de profesiones con baja demanda estudiantil. (Fuente: Escenario de prospectiva 2000-2006-2010, de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior y Encuesta de Coyuntura, Indicadores de Escasez Laboral de BANXICO).

Preguntémonos de nuevo, de quién es la mayor responsabilidad de los bajos sueldos y la falta de oportunidades en el mercado laboral. Viéndolo desde la perspectiva de quien estudió cuatro años contaduría pública y no encuentra trabajo hay una seria falta de oportunidades, visto desde una perspectiva aritmética, oportunidades no siempre faltan, falta gente que las tome, pero falta que la gente se prepare para tomarlas.

Un contador público o LAE (nivel universitario) recién egresado puede ganar entre 6 mil y 8 mil pesos al mes, mientras que un técnico recién egresado del CONALEP (nivel preparatoria), contratado por alguna empresa del sector automotriz, ganará entre 5 mil y 7 mil pesos; la razón es la que muestran los números, el mercado laboral se rige por la misma reglas que se rige el mercado comercial, ley de oferta y demanda.

Para un egresado del CONALEP o Carrera de Técnico Superior Universitario (carrera universitaria corta), la curva de inserción laboral es menor a seis meses, mientras que para un Licenciado en carreras saturadas es de un año y medio, lo que provoca que en la desesperación se tomen ofertas que no tienen nada que ver con su carrera, y siempre con un sueldo debajo de las expectativas.

Ahora más allá del sueldo que puede ser fundamental, lo más importante es el futuro. Las posibilidades de desarrollo profesional son superiores para el técnico que entró en una fábrica automotriz que para el contador, esto es porque el mercado laboral valora mucho más a los expertos en áreas específicas que a los profesionistas en áreas genéricas, el Técnico automotriz por ejemplo, podrá más adelante especializarse en administración, incluso hacer una licenciatura, certificaciones orientadas a su carrera o a la gestión, y hasta una maestría, lo que tenemos después de 10 años de desarrollo de éste egresado es un experto en su área e industria con las capacidades, conocimientos y habilidades de gestión necesarias para dirigir un departamento o ser un alto ejecutivo, y seguramente será respetado por haber iniciado desde abajo y por su conocimiento desde las bases.

Las posibilidades de crecimiento muchas veces son un motivador más importante que el dinero, esa misma falta de motivación pone a los profesionistas “genéricos” en el estancamiento. Después de que cada uno hubiera ingresado a la misma empresa, mientras que el egresado del CONALEP ya con 14 años de experiencia tiene las posibilidades de ganar por arriba de 40 mil pesos; el contador, con cuatro años de experiencia menos, si todavía tiene empleo, no ganará más de 20 mil pesos habiendo hecho una Maestría.

Todo esto en el supuesto de que los dos tengan hambre de desarrollo. Sin duda, el contador en cualquier momento podrá tomar la decisión de hacer un giro en su carrera, en especializarse en tecnología de información, vertical industrial o cualquier otra área específica, ser consultor o resaltar sobre la competencia interna en la empresa, cosa que ampliará sus expectativas, pero el lastre será mucho mayor, uno tendrá siempre la visión de que hacia arriba todo es ganancia, mientras que para el otro, todo es cuesta arriba.

Así como desde una perspectiva aritmética sería fundamental para el desarrollo del país y de nosotros mismos impulsar carreras alternativas, desde la perspectiva cultural esto carece de sentido ya que la razón por la cual las 10 carreras más solicitadas de los últimos 20 años siguen siendo las mismas se debe a tradición familiar, recomendación de amigos, conocidos o parientes y a una falla muy sería de orientación vocacional y profesional en los niveles básicos de estudio.

¿A qué padre no le gustaría tener colgado en la pared el título de “Licenciado en Derecho” de su hijo? Pareciera difícil que causara más orgullo el título de “Técnico Superior Universitario en Telemática” pero la respuesta no está en el papel enmarcado sino en el futuro profesional.

Ser taxista es una actividad que no tiene absolutamente nada de desdeñable, es un servicio necesario y que también, como muchos lo hacen, se puede brindar con profesionalismo, pero la frustración que causa prepararse para ser ingeniero y ejercer cualquier otra profesión es uno de los mayores obstáculos que podamos encontrar en nuestro desarrollo personal.

Queda mucho por hacer a nivel público, pero las decisiones que nosotros tomamos son el obstáculo más grande en el crecimiento de oportunidades laborales y en nuestro propio desarrollo profesional.

Lo que escribo no lo hago sólo para los que van empezando su carrera, sino más bien espero que sea una motivación para aquellos que están dentro de las estadísticas negativas y que quieran darle un vuelco a su vida profesional, así como para los padres y educadores que deben empujar a los más jóvenes hacia la dirección correcta, como ya lo he comentado, el haber tomado una mala decisión hace 10 años no quiere decir que debamos sostenerla por el resto de nuestras vidas, oportunidades siempre hay, necesitamos estar preparados para tomarlas.

 Por: Marcelo Tedesco

Fuente: Blog El Universal

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